Me siento tan bien sin nadie en mi corazón, sin nadie rondando por mi cabeza, libre de mirar y sentir a quien quiera...
Ahora me pregunto por qué quería tanto el amor, por qué me mantenía enganchada a ese lastre. Pero supongo que también era algo que me llenaba, era una etapa de amor adolescente, de necesidad y de canciones románticas. Por suerte maduré, en muchos aspectos, y cómo no, también en mi forma de vivir el amor.
Quiero seguir libre por ahora y si hay un "él" que tiene que llegar, ya será su hora dentro de mucho...
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