martes, 30 de diciembre de 2014

Make just one someone happy

¿Y quién te hará feliz a ti?

Cada vez confío menos. De nuevo entré en ese bucle de silencios y hacer todo por y para los demás. Y nadie se fija en mí.
Me siento cada vez más sola.

La única persona en la que confiaría mi vida y mi mente sin dudar, aquel a quien amo sin poder evitarlo... no debo. No puedo hablarlo. No tengo que molestar.
Menos ahora que es Navidad.

Aguanté tanto de pequeña, supongo que es cuestión de acostumbrarse...
Y sonreír.

viernes, 26 de diciembre de 2014

Ops.

Navidad... lo adoro.
Más aún cuando me centro en las cosas que me gustan como comer y hacer regalos.
Y un concurso que estoy haciendo que me anima muchísimo ^^
Para mí, hacer feliz a la gente, es genial, FERPECTO.
Y no creo que lo cambiase por nada en el mundo XD
Aunque, claro... luego pienso en mi futuro y recuerdo que debo estudiar ><'

jueves, 18 de diciembre de 2014

RIP

Sigo mal.
Y no lo soporto.
Me siento demasiado estúpida aún.
Me gustaría enfadarme con él... pero claro, no puedo.
¿Por qué? Ah, sí, porque es el maldito idiota por el que lo dejaría todo si me lo pidiera.
¿Pero de qué sirve eso? De nada, no lo penséis mucho.
Cuando amas de esta manera a una persona, es difícil. Y cuando te das cuenta de que para esa persona tan sólo eres un número más en la lista de contactos sin guardar, entonces quieres desaparecer.
Porque todo ha sido una farsa, un juego, una maldita forma de utilizarte para cuando necesita recordarse a sí mismo que vale algo en el mundo, que alguien lo quiere.
Pero, ¿quién quiere al otro? Nadie.
Como siempre.
Porque quien da, nunca recibe. Es la ley de la vida.
Todo lo gana quien ni siquiera lo necesita, ni lo busca.
Y entonces, sin saber qué tanta suerte tiene, lo pierde, y luego se lamenta.
Y quienes sí saben qué significa eso...

La gente no lo entiende... es más fácil escribir mir problemas, dejarlos públicos y ver cómo a nadie le importan que tener que contarlo para que se apiaden de mí. Además, seguramente ellos tendrán sus cosas y pues no es cuestión de que vaya yo a marear con mis chorradas de ilusiones vacías y sueños imposibles. Así que, sí, soy contradictoria, pero al menos en mis contradicciones hay una leve base de lógica pesimista, como cualquier capricornio.

Lo curioso es que suelo acabar llorando y queriendo que alguien me abrace... pero claro, nunca hay nadie. Porque en verdad siempre se está solo. Más aún cuando se es una persona a la que la gusta cuidar de los demás.
Si siempre cuidas de todos, ¿quién cuida de ti?
Y luego siempre llega alguien que te dice que estará ahí, pero mienten.
Si lo has ayudado alguna vez en tu vida, no estará para ti.
Porque seguramente siempre tendrás que estar tú para él.
Siempre pasará algo, siempre habrá algo que escuchar y algo que hacer.
Hay un número tan sumamente pequeño de personas que cuando dicen que siempre estarán ahí es porque realmente van a estar que lo único que puedes hacer es no soltarlas nunca y estar ahí para ellas, que también lo necesitan de vez en cuando. Aunque no lo demuestren.

Y el dolor se guarda bajo un maquillaje oscuro.
Las ansias, bajo un suspiro inaudible.
Los celos, con lágrimas que no llegan a salir.
La tristeza, con una sonrisa falsa.
Y el amor, con sexo por complacencia a uno mismo.

La diferencia entre un número y una palabra...

La neta, duele. Mucho.
No sé cómo expresarlo bien...

Tengo muchas cosas por las que estar ilusionada y bien, pero no puedo. Porque hay algo que me ha dolido mucho y ni siquiera estoy reaccionando.
Es curioso.

No puedo pensar con mucha calidad.

Me siento un número en una lista. Y un número no es nada. Es un dato. No tiene sentimientos ni importa.
En cambio, él sí me importa, y no es un número.
Si lo perdiera... intentaría recuperarlo cuanto antes y guardarlo con un nombre.
Pero, claro, yo no soy nada. Un número.
Y cuando pienso en todas las veces que lo he hablado para saber que está bien... me siento estúpida.
¿Un número hablándole? ¿Neta? Es tan subnormal y odioso.
¿Por qué iba a interesarse alguien en un número? ¿Quién iba a recordar contestarlo?

Así que, hoy, mañana... silencio.

martes, 16 de diciembre de 2014

El loco.

Siento que todo va bien y mal al mismo tiempo.
Que estoy sola rodeada de gente.
Que hago lo que se supone que debo hacer pero que no he hecho nada.
Me siento perdida en mi propia casa.
Atorada en un nudo de garganta que ni sé cuándo apareció.
¿En qué momento tragué un sentimiento lleno de espinas?
¿Cuándo regresé a la espiral de pensamientos dolorosos?
¿Por qué no puedo acallar las voces?
Sí, sé que no soy perfecta. Nunca pretendí serlo. Y no soporto a quienes se creen perfectos.
Y ahora vuelve a mi mente.
Una caída libre hacia la soledad y la tristeza.
Algo inútil teniendo en cuenta la situación.
Quiero llorar y no puedo.
Me oculto a mí misma esa realidad pensando en qué pasaría si lo imposible fuera cierto.
Porque... cuando desechamos todas las opciones, lo que queda, por improbable que parezca, necesariamente es la verdad.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Inevitable

Debo confesar que es fácil hacerme feliz x3
Con un saludo si coincidimos, contestar a los mensajes en cuanto se lean y dandome comida... e.e
Puedo adaptarme a todo y ser maja con todos, interesarme por el mundo y parecer hasta divertida. Tan solo aviso: si estoy en modo trabajo y no me preguntas por trabajo te miro mal.

Pero es inevitable que exista El Idiota. Aún me sorprendo cuándo me doy cuenta de que sus respuestas son simples y normales, que me las dice, como se las podría decir a cualquier amiga, que no es nada especial.
Y que pese a ello yo las releo y recuerdo y me sacan sonrisas que creí que no volvería a tener. Inevitables.
Cálidas y dulces, deseos de ser un ser débil en sus brazos, y ser fuerte junto a él.

Vale, ya paro antes de llenar esto de chorradas de empalagosos xD
Pero así es cómo estoy sólo por haber hablado el Domingo y el lunes un poco con él.

Imaginad qué sería si lo conociera en persona... >////<

lunes, 8 de diciembre de 2014

Felicidad triste

No puedo evitarlo, eres demasiado especial para mí.
Me cuesta esperar a responderte, aunque sea un minuto, para que no te sientas agobiado de nuevo. Me cuesta no sonreír y desear estar contigo.
Nadie me hace sentir lo que tú.
Y aunque sé que nunca podré siquiera verte un par de minutos, cara a cara, para saber que sí, que existes... hablar contigo me hace feliz.
Pese a que yo fui la que te hizo daño, la que no te merece... y sigues hablandome. Muy de vez en cuando. Pero sigues. Y esos momentos, efímeros, me llenan de gratitud.
Sé que no tengo derecho a pedir más, que incluso ya es más de lo que merezco. Y por eso me hace tan feliz y los atesoro.
Que ni recordarás mi cumpleaños, ni el primer día que comenzamos a hablar sin saber lo que iba a significar esto. Que en apenas una par de semanas será un año. Y ni me atrevo a recordártelo.

“Sé que encontrarás a alguien mejor que yo... y yo, no puedo.”

Aún te quiero, aún necesito saber que eres real, que estás ahí, que eres feliz.

Lo mejor de toda la conversación no es que me dediques esos minutos de tu tiempo, que son como un sueño, mi regalo de Navidad adelantado; lo mejor es hacerte reír, tu «jajajajaja» y esos emoticonos.
De verdad, saber que aún te puedo hacer reír para mí es lo más maravilloso del mundo. Y es que ni siquiera lo intento, simplemente te contesto tal cual soy, quizás un poco más pícara por ser tú x3. Y aún así te ríes.

Te quiero mucho, eres una de las mejores personas que he conocido y no sabes lo que daría por pasar unos minutos contigo.
Por favor, encuentra a esa chica fantástica que te hará feliz. ^^

sábado, 6 de diciembre de 2014

Ja

Me río sarcásticamente de la mujer del espejo, esa pobre ilusa idealista que aún cree en la bondad del ser humano.
Idiota.
¿No te das cuenta que es mentira? Que no existe el bien. Que no puedes esperar que todo lo que das te sea devuelto, porque para las personas como tú eso nunca sucede.
Despierta.
Si das todo, no recibirás nada. Que estar ahí, siempre, para ayudar y apoyar y escuchar y solucionar problemas, no sirve.
Si estás cada vez que te necesitan, siempre te necesitarán y nunca estarán disponibles para ti.
Si ayudas, nunca te ayudarán, pues se harán dependientes.
Si apoyas, te demostrarán que sus deseos y sueños son más importantes y serás relegada a un utensilio más.
Si escuchas, siempre tendrán algo que contar.
Si solucionas sus problemas, no quedará tiempo para los tuyos.

Pero no todos son así, juro que existen personas que te devolverán todo lo que las des. Apenas son el 2% de la humanidad, por eso, si encuentras a una, sé un poco egoísta y no la dejes escapar.

Y a todos los demás, aprende a no darles nada que no se merezcan, porque te comerán las entrañas si es nesario y tomarán más de lo que tú les ofreces, pues se creen con derecho. Y...

«No soy así. No puedo serlo.
Acéptalo.
Si me necesitan, ahí estaré.
Si desean contar cosas y desahogarse, escucharé. Aunque sea mil veces lo mismo.
Siempre los apoyaré y ayudaré.
Porque yo sé lo que es estar sola, y no es agradable. Nadie debería sentirse así nunca.
Si puedo paliar esa sensación, lo haré, aunque después sea yo quien la sienta multiplicada por mil.
Y no me arrepiento

Eres demasido ilusa, valiente, inocente y estúpida. Pero llevo toda mi existencia contigo. Así que, por ahora, dejaré que sigas siendo masoquista.

Tonta.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

No puedo fingir

Llega un momento en la vida en el que te cansas de estar esperando porque sientes que por más tiempo que pase nunca va a llegar y  ya no te quedan fuerzas para intentar que alguien se dé cuenta de que todo cuánto necesitas es un buen abrazo, uno de esos en los que el mundo está lejos y puedes ser incorpórea.
Y yo siento ser así, pero soy incapaz de mentir. No puedo sonreír como si no estuviera rota por dentro, no puedo fingir ni ocultar bajo la máscara las heridas. Y menos a las personas en las que confío.
Quizás por eso estoy mejor sola...
Al mundo no le gusta la verdad, no soporta que el resto llore o esté triste, esos son los débiles. Pero yo creo que los más débiles no son los que ocultan lo que sienten, sino los que se atreven a decirlo. Sin fingir para dar lástima, sin exagerar, cada uno con las reacciones que tenga, pero realistas.
Por eso, en parte, no finjo sonrisas ni oculto mi realidad.
Que piensen lo que quieran, pues aunque lo vean, nadie sabrá ni la mitad.
Soy la que más secretos guardo, la que siempre está ahí, a la que dejan sola.
No me arrepiento de ser así.
Pero a veces se necesitan de esos abrazos.

martes, 2 de diciembre de 2014

Ciclos

Una y otra vez.
Te desangran una y otra vez.
Ves cómo caen cada una de las gotas y entonces te das cuenta de que casi te gusta.
Casi, porque tienes sueños y esperanzas que intentan mantener a flote un orgullo demasiado carcomido por el tiempo.
Casi, porque esa rebeldía sale de vez en cuando y sabes que mereces más.
Pero en cambio decides morderte los labios, sonreír, tragar la bilis y ayudar.
Dar cuánto tienes, todo tu tiempo y tus posibilidades para sacar una sonrisa y no dejar a la gente sentirse como tú.
Porque es lo peor del mundo.
Es horrendo sentirse insignificante y solo en un mundo tan inmenso, rodeado de gente con vidas propias.
Es horrendo no tener a alguien a quien hablar y a quien, si le pides algo, sabes que te lo dará, en la primera oportunidad que exista.
Pero nuestro mundo es egoísta, no bondadoso.
Es esa guerra explicada por Darwin, no el "primus inter pares" de la antigua Roma.
Y es en verdad algo maravilloso encontrar diamantes en bruto de bondad.
Los hay.
Y yo no soy uno.
Un ángel no puede guardar demonios en su interior.