jueves, 5 de enero de 2017

Fotos y más fotos

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Reconozco que si hay algo de lo que tengo envidia y que realmente me duele, es la falta de fotos.

De pequeña era la que siempre se ponía delante de la cámara, salía en todas las fotos en primer plano y ponía las poses más extrañas que se me ocurrían... XD Pero era muy feliz, me sentía libre, guapa y sin complejos.

Después nacieron los complejos.
En clase no recuerdo que se metieran conmigo ni nada, era una niña introvertida pero integrada, todo genial.

En casa la historia fue muy diferente... No sé quién me lo dijo más veces, pero lo hizo mi familia.
Cada día, o así lo recuerdo, me repetían cosas como "estas gorda", "vaya culo que tienes que no te entra en ningún pantalón", "a ver si vistes bien de una vez", "nadie va a hacerte caso como sigas así"...etc.
Mis abuelos, padres, mi hermano... todos los cercanos.
A aquellos que no veía tan a menudo, no me decían nada así.
Pero esto afecta.

No me di cuenta en su momento, pero ahora que lo pienso sucedió de esta forma:
A medida que esos mensajes destructivos iban calando en mi, yo me hacía más pequeña.
Al ser introvertida mi respuesta ante tantos ataques era querer complacer, intentar no llamar la atención y ser la "buena niña".
Por dentro me sentía fatal. Mi autoestima caía día a día.
Y obviamente las consecuencias llegaron, muy poco a poco... Dejé de querer salir en las fotos y posar, ya no deseaba ser original ni me sentía guapa y libre, no quería ni verme al espejo.

Hoy me quiero, me acepto, me miro al espejo sonriendo y me mando un beso a mí misma. ^^
Realmente me gusta.
Pero tengo la espinita de las fotos clavada...

Veo a mis compañeras (sobretodo a las chicas, sí) de mi promo y hacen unas fotos geniales de ... todo. De cada quedada, cita, viaje, aventura... o sólo por hacerse fotos.
Salen muy guapas, se las ve muy felices y ... tienen a alguien que sabe sacar fotos.

No quiero llenar las redes sociales de fotos mías ni nada de eso, no lo necesito, me gustan mis redes sociales tal cual están XD Pero sí me gustaría tener carpetas con esos recuerdos, fotos y fotos que me hagan sonreír.
No tengo fotos... y eso me duele.
Tengo mis recuerdos, pero quisiera fotos.

Quizás es un capricho sin importancia y no tendría que ser tan pesada... pero realmente me gustaría.
Con mi novio sólo tengo una.
De los pocos viajes que hicimos, pocas.
De los espectáculos y cosas especiales... nada.

Pero supongo que tener algún álbum... no es tan importante...

miércoles, 4 de enero de 2017

Los gimnasios y yo

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Mi historia con los gimnasios es algo que ahora se me pasa por la cabeza continuamente...

Hasta hace unos años, no muchos, huía de los gimnasios y de todo eso de las pesas y los ejercicios con máquinas. En ese momento, para mí, era imposible pensar que yo algún día cogería una pesa y la levantaría como parte de mi rutina de ejercicio.

La primera vez que entré en un gimnasio sola... no fue una situación dramática, pero definitivamente tampoco fue una que me hiciera sentir que eso "no estaba tan mal".
Al entrar en el gimnasio noté cómo todos los hombres de la sala miraban quién entraba.
Seamos honestos, ¿acaso no todos hacemos lo mismo: miramos quién entra en la sala en la que estamos?
La verdad, eso no me incomodó.
Pero después de ese primer vistazo, mientras algunos (los menos) se volvían a concentrar en su ejercicio y en ellos mismos, los demás seguían mirándome. De arriba a abajo. De abajo a arriba. Y yo me sentía muy mal.
En esa época tenía peor físico, o eso creo. Y, fuera o no cierto, las miradas de aquellos hombres las sentía acusadoras y criticonas.
Realicé mis ejercicios, me acerqué a las máquinas, pero me sentía tonta porque no sabía ni para qué era cada una, así que acabé con una colchoneta haciendo abdominales y estirando.

Esta es una experiencia me ha estado doliendo mucho tiempo, porque nadie quiere sentirse peor cuando se está esforzando por cambiar su cuerpo que cuando no hace nada.
Sé que quizás no es algo exclusivo de las mujeres ni es algo que siempre suceda al empezar a ir al gimnasio... pero es mi historia.

Ahora que llevo un tiempo entrenando a mi ritmo, en casa, lejos de los gimnasios... y aprendiendo sobre nutrición y ejercicio, puedo decir que ya no pienso que deba huir de los gimnasios. Pienso que puedo perfectamente ir y, con mi rutina preparada, usar esas máquinas y pesas. ^^

Pero no todo es color de rosas...

A día de hoy si entro en un gimnasio, y he entrado un par de veces, sigo sin sentirme a gusto.
¿Por qué?

En gran medida es por mi ignorancia.
Cuando estoy delante de esas máquinas, discos, barras, mancuernas... no sé qué hacer ni cómo.
Es decir, sí que he visto ejercicios, pero hacerlos es muy diferente. Y me siento como al borde de un precipicio.
Sobretodo, lo que más miedo me da es hacerlo mal y que alguien se ría.
Me gustaría tener a un entrenador, al menos las primeras semanas, para conocer las cosas, saber usarlas y que me ayude y conteste a mis preguntas. Alguien acostumbrado a ello.

Pero como no puedo pagarme uno ni apuntarme a un gimnasio para ello... pues he decidido dedicarme a entrenar muy fuerte en casa, como pueda, y buscar alternativas y aprendiendo más.
Y sé que una vez haya aprendido lo suficiente (o haya ahorrado, lo que llegue antes xD) podré ir a un gimnasio sin tener que esperar a que alguien me enseñe.

Lo que temo de ese momento es no coger el peso adecuado, pero tengo pensado ir poco a poco y sumar más peso a medida que vea que puedo. Y si el primer día tardo demasiado en una máquina... pues que esperen. Yo necesito trabajar con el peso correcto para mi XD

Hasta entonces... tengo miedo.

martes, 3 de enero de 2017

Chupadores de energía

Las peleas son el mal de este mundo.
Entre muchas otras cosas.
Pero hoy quiero hablar de las peleas.

En mi casa, en estos últimos años, las peleas han aumentado.
A día de hoy, todo se basa en que mi padre cada vez tiene más manías y critica mucho más.
La verdad es que nunca me he detenido a observarlo para comprender por qué ahora está así con mi madre y con nosotros...

Entiendo que está entrando en una edad en la que su vida va a cambiar de nuevo. Dentro de unos años tendrá que jubilarse y, a menos que encuentre algo a lo que dedicarse, va a estar perdiendo el tiempo.
Su memoria no es la que era, y sospecho que eso es una espina clavada.
Y al igual que mi madre, la imagen que tienen lo demás de él le importa muchísimo.
No sabe aceptar las críticas, esto lo demuestra en todas las discusiones ya que cuando le dicen "esto lo haces mal" él se agarra a un clavo ardiendo e intenta hacer quedar mal a quien lo está criticando.
Cuando debe hacer cosas en casa, sobretodo cosas que no le gustan, las hace mal y, aunque quiero pensar que no es a posta... ya son muchas veces que lo hace mal

Puedo entender muchas cosas, el estrés del trabajo, la edad, pequeñas rencillas que no se han solucionado... ¿pero por qué llegan a este extremo de discusiones continuas?

Debo confesar que me da mucho miedo esta situación ya que soy la que menos importa.
Soy la hija, introvertida y rara.
Nunca se han molestado en saber cómo soy, qué pienso... por ello, mi opinión no les importa.
Así que... por más que lo analice, lo piense y pueda llegar a acercarme a una solución... pues no me harán caso.
Pero seguiré pensando.

lunes, 2 de enero de 2017

Tiempo para respirar

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Si hay algo que me agobia del comienzo del año es esa afición del mundo a no pararse y respirar.
Siempre hay comidas, cenas, fiestas, citas, regalos...
Me gusta todo lo de la Navidad, siempre y cuando me dejen tener tiempo para mí.

Por ejemplo, esta semana mi madre ya ha planificado todo lo que haremos en reyes, sin preguntar a nadie, y toca aceptar.
Lo cierto es que lo que más me duele es que no ha contado con mi novio... y que me complica darle los regalos a él XD

Pero eso es completamente soportable ^^

Lo que necesito para no estar tan agobiada es tiempo para respirar. Tiempo para disfrutar con mi novio, sin cosas y cosas y cosas... Quiero ver una peli, o dos o tres con él... Quiero acurrucarme en sus brazos y olvidar el mundo exterior... Comer a nuestro ritmo, reír, estar juntos... ese es mi paraíso.
Así es como mi alma descansa.

Llevo desde Septiembre sin estar con él a solas durante horas.
Y digo horas, no media tarde o ese rato en el que nos quedamos dormidos juntos en un sofá que tantos dolores le causan... 
Quiero estar con él y ver que se relaja un poquito.
Pero sé que ni aunque pasemos un fin de semana juntos se va a relajar... porque no puede.
Y me duele.
Porque lo amo.
Y él también necesita su tiempo para respirar.

domingo, 1 de enero de 2017

A propósito de propósitos

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A finales de año siempre me hago la lista de propósitos para el siguiente, siento que así es como puedo crecer y ser mejor persona, centrándome en una lista para acercarme a esa meta de vida que tengo (con muuuuuchas submetas XD). Y este año no iba a ser diferente.

Antes hacía 12, uno por mes, concretamente uno para cumplir cada mes. Pero esto me a llegado a agobiar al no poder hacerlo...

En cambio este año me hacía ilusión hacer 17, porque es 2017, sin más XD
Y no tienen fecha dentro del año, simplemente apunté cosas que quiero hacer durante este año, sea cual sea el momento.
He escrito proyectos que durarán semanas y otros que son de un sólo día.
Deporte, lectura, crecimiento personal, metas concretas, viajes...
17 que sé que puedo hacer.

El año pasado perdí la hoja donde estaba escrito, este año lo he apuntado en la última hoja de mi bujo, así que dentro de un año (aprox.) podré revisar cuántos he cumplido ^^

Y en todo este trajín mi cabeza estuvo pensando...
¿Qué hace que se cumplan los propósitos?

Pienso que lo que nos da la fuerza y la motivación para cumplir los propósitos es la ilusión.
Cuando algo me apetece mucho y me gusta, lo hago y lo cumplo.
Cuanto antes empiezo, antes termino y mejor me siento.
En cambio, cuando lo pospongo porque veo que hay cosas más urgentes y no comienzo cuando más motivada estoy... fracaso.
Me ha pasado con la dieta y el ejercicio, con mis libros, con proyectos de manualidades, regalos, ect...
Si algo me hace retrasarlo, fracaso. Y prácticamente debo esperar a recuperar la ilusión para completarlo.

Pero esto lo quiero cambiar en este 2017.

Lo más importante para mí, y de lo que me siento orgullosa, es que me he dado cuenta de que justamente es eso lo que me hace fracasar. Por eso he decidido dedicar al menos una hora a lo que de verdad me ilusione en ese momento y el resto de tiempo a lo urgente.

A veces es más importante saber qué te hace fracasar para poder enfrentarlo que elegir  "propósitos cercanos a tu rutina", "un máximo de 5 propósitos al año", "propósitos lo más concretos posibles"... la ilusión es lo que me empuja hacia la creatividad y la magia de la vida.
¿A vosotros no os pasa lo mismo?