¿Y si al idiota no le gusta mi cuerpo? ¿Y si no le resulta suave o atrayente o besable o acariciable? ¿Y si no quiere recorrer mi piel con sus labios? ¿Y si prefiere la barriguita sin esa curba bajo el ombligo? ¿Y si le parece mi culo demasiado blando o grande? ¿Y si no le gusta cómo beso o cómo acaricio o cómo muerdo o cómo araño o cómo abrazo o cómo recorro su piel con mi nariz o cómo remoloneo o cómo me muerdo el labio o cómo lo miro o cómo tiemblo o cómo me muevo? ¿Y si le molesta mi lado tsundere, ese que nunca termina de decir qué quiere pero que siempre ansía su calor? ¿Y si ... y si simplemente nunca sucede y no llego ni a verlo en persona? ¿Qué hago entonces? ¿Volver a olvidar?
Lo quiero, lo necesito, al menos una vez.
Por favor.
miércoles, 14 de mayo de 2014
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario