lunes, 28 de noviembre de 2016

Al parecer estoy muerta.

Sentarte a estudiar en la habitación, llevar activos varios blogs, hacerme mi propia agenda, diseñar una futura marca para mi arte, aprender, leer, disfrutar de los pequeños placeres de la vida, compartir conocimientos, querer mejorar físicamente y estar más sana, escribir novelas, dibujar, practicar con el maquillaje...

Sí, definitivamente estoy muerta.

Mi novio y todos mis amigos pueden asegurar que estoy muerta sin duda alguna.
Porque mi vida es tan sumamente inocua y sin una meta...

No odio a mi hermano, pero no lo soporto.
Ya no es la envidia que me decían que tenía de pequeña y que acabé creyendo.
Y tampoco es que yo piense que su vida es perfecta.
No.
Es que no lo soporto como persona.
Es exactamente como la sociedad y mis padres hacen que sea.

Vive de las apariencias. Sólo quiere las marcas. Su cuerpo es "perfecto". Él lo sabe todo. Es muy buen amigo. Y es el primero en criticar lo que no piensa como él. Se deja llevar por el grupo y por las modas. No tiene voz propia. No hay una sola opinión que él se haya forjado, todas son copias.

Pero eso no es lo que me duele.
Me duele que cada vez que se necesita a alguien para algo "importante", me llaman a mí. Pero luego la gloria, los besos, el cariño... lo tiene él.

Sé que yo soy introvertida. Como mi padre.
Pero me gusta demostrar cariño. Y lo hago cuando sé que no se me va a juzgar.

Siento, aunque ellos puedan decir lo contrario, que desde que tengo conciencia se me ha estado juzgando. Comenzando con la "obligación" de tener que ser extrovertida, que ser tranquila está mal. Pasando por todo lo que me llamaba la atención, mis aficiones, mis amigos... Todo ha sido juzgando bajo la luz de lo que es válido para esta sociedad.

¿Cuándo aprenderá el mundo que lo importante no es la imagen, es lo de dentro?

A mí me da igual (y cualquiera te lo asegurará) cuánto cuesta la ropa que vistes, el estilo, la música que escuchas, los libros que lees... Me da igual tu religión y tu política. Porque todos esos temas (y muchos que se quedan en el tintero) sólo son temas y pueden ser debatidos.

Me encanta debatir con quien piensa diferente a mí porque me da un nuevo punto de vista que no conocía.

Pero la mayoría de la gente no quiere debatir, quiere ganar la discusión.
NOTICIA: un debate siempre queda en tablas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario