viernes, 30 de diciembre de 2016

He pasado la noche llorando.
Mis ojos hinchados lo demuestran.
Podríamos echarle la culpa a las hormonas, ya que tengo el período. Podríamos decir que han sido el cúmulo de cosas, por navidad, algunas discusiones y los exámenes. Pero yo comprendo la verdad.

Estoy mal porque, aunque he querido no pensarlo y hacer como que no ha ocurrido... hay una frase que dijo mi novio hace unas dos semanas que me ha destrozado por dentro.

Sé que para él no tiene importancia, que es una de sus tantas bromas, pero me siento mal.
Siento que nunca seré la mujer que él merece, que nunca estaré a la altura. Que siempre habrá otra con la que compararme que sea mil veces mejor.
Y no hablo de una modelo o una "fitgirl" o cualquier persona que no podamos encontrarnos por la calle.

Sé que no soy perfecta ni pretendo serlo. Sé que aún me queda mucho que mejorar, cambiar y aprender. Pero reconozco que me gustaría ser la primera para él, aunque últimamente sólo pienso que soy (y siempre seré) la segunda, la opción que queda porque lo que realmente queremos no puede ser.

Que al final, con quien más recuerdos va a tener, no soy yo.
Que va a olvidar nuestros momentos juntos y recordará para siempre esa otra etapa de su vida, con otras, en la que yo aún no había aparecido.
Que entenderse sin palabras no es para mí.

Comprendo el funcionamiento de cerebro, de forma básica.
Y no me molesta en absoluto que haya vivido antes de conocerme, es normal XD.
Pero... ¿de verdad soy con la que se conforma y no a la que ama?

Sí, me lo repite constantemente, y sé que es cierto. 
Por eso sé que todo este malestar es culpa mía.
Que ha sido iniciado por una frase dicha por él... pero todo esto es culpa de mis inseguridades, mis miedos.

Me duele mucho.
Sigo queriendo llorar.
Llorar y seguir llorando.
Para mí él es el primero y el único a quién dije "te amo", con él sueño un futuro real y deseo vivirlo, venga lo que venga. Es quien me hace reír, con quien soy yo misma más que nada, mi mayor apoyo y refugio. Es mi alma gemela.

Pero supongo que es normal, siempre he sido la rara, la solitaria, la pesada.
¿Acaso es lógico que alguien me prefiera a mí? Sé que no.
Sí, hubo un tiempo en el que pensé que, aunque no fuera perfecta, al menos alguien me querría tanto como para estar entre sus prioridades.
Pero no.
Siempre estaré en el segundo puesto.

Amo a mi novio.
Si él me dejara, se me rompería el corazón.
Pero si dejarme lo hace feliz, yo no puedo obligarlo a estar conmigo.
Yo jamás lo dejaría.
Así como tampoco lo comparo con nadie, porque no lo necesito, lo amo tal cual.
Y él es mi prioridad.

Pero lo reconozco: prefiero ser el segundo plato, que alejarme de él.

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