
Mi historia con los gimnasios es algo que ahora se me pasa por la cabeza continuamente...
Hasta hace unos años, no muchos, huía de los gimnasios y de todo eso de las pesas y los ejercicios con máquinas. En ese momento, para mí, era imposible pensar que yo algún día cogería una pesa y la levantaría como parte de mi rutina de ejercicio.
La primera vez que entré en un gimnasio sola... no fue una situación dramática, pero definitivamente tampoco fue una que me hiciera sentir que eso "no estaba tan mal".
Al entrar en el gimnasio noté cómo todos los hombres de la sala miraban quién entraba.
Seamos honestos, ¿acaso no todos hacemos lo mismo: miramos quién entra en la sala en la que estamos?
La verdad, eso no me incomodó.
Pero después de ese primer vistazo, mientras algunos (los menos) se volvían a concentrar en su ejercicio y en ellos mismos, los demás seguían mirándome. De arriba a abajo. De abajo a arriba. Y yo me sentía muy mal.
En esa época tenía peor físico, o eso creo. Y, fuera o no cierto, las miradas de aquellos hombres las sentía acusadoras y criticonas.
Realicé mis ejercicios, me acerqué a las máquinas, pero me sentía tonta porque no sabía ni para qué era cada una, así que acabé con una colchoneta haciendo abdominales y estirando.
Esta es una experiencia me ha estado doliendo mucho tiempo, porque nadie quiere sentirse peor cuando se está esforzando por cambiar su cuerpo que cuando no hace nada.
Sé que quizás no es algo exclusivo de las mujeres ni es algo que siempre suceda al empezar a ir al gimnasio... pero es mi historia.
Ahora que llevo un tiempo entrenando a mi ritmo, en casa, lejos de los gimnasios... y aprendiendo sobre nutrición y ejercicio, puedo decir que ya no pienso que deba huir de los gimnasios. Pienso que puedo perfectamente ir y, con mi rutina preparada, usar esas máquinas y pesas. ^^
Pero no todo es color de rosas...
A día de hoy si entro en un gimnasio, y he entrado un par de veces, sigo sin sentirme a gusto.
¿Por qué?
En gran medida es por mi ignorancia.
Cuando estoy delante de esas máquinas, discos, barras, mancuernas... no sé qué hacer ni cómo.
Es decir, sí que he visto ejercicios, pero hacerlos es muy diferente. Y me siento como al borde de un precipicio.
Sobretodo, lo que más miedo me da es hacerlo mal y que alguien se ría.
Me gustaría tener a un entrenador, al menos las primeras semanas, para conocer las cosas, saber usarlas y que me ayude y conteste a mis preguntas. Alguien acostumbrado a ello.
Pero como no puedo pagarme uno ni apuntarme a un gimnasio para ello... pues he decidido dedicarme a entrenar muy fuerte en casa, como pueda, y buscar alternativas y aprendiendo más.
Y sé que una vez haya aprendido lo suficiente (o haya ahorrado, lo que llegue antes xD) podré ir a un gimnasio sin tener que esperar a que alguien me enseñe.
Lo que temo de ese momento es no coger el peso adecuado, pero tengo pensado ir poco a poco y sumar más peso a medida que vea que puedo. Y si el primer día tardo demasiado en una máquina... pues que esperen. Yo necesito trabajar con el peso correcto para mi XD
Hasta entonces... tengo miedo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario