sábado, 9 de noviembre de 2013

Mi corazón se desboca cada vez que me habla. Quiero que esté aquí, abrazándome. Besándome. Diciéndome cosas hermosas al oído. Y yo acurrucada entre sus cálidos brazos. Protegida con su cuerpo. Y deseo tenerlo cada día, hablar sin parar durante horas, con esas palabras tan dulces que no creo merecer... Y él sigue, y yo sonrojándome. Y me roba un beso. Y en él roba mi alma. Y si esto no es verdad, mentiré al mundo una vez más al sonreír. Y lloraré tras las paredes de mi cuarto, en la oscuridad de la noche, en la cueva de mi cama... Para que nadie lo oiga nunca.

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