lunes, 25 de noviembre de 2013

No sé ni para qué me hice ilusiones... si al final vuelvo a tener razón: soy una don nadie. Con mis rarezas y locuras, con unos amigos que no cambiaría por nada del mundo, con una familia a la que a veces quiero matar y con una vida bastante simple...
¿Cómo llegué a pensar que un chico tan caballeroso y único iba a fijarse en mí de verdad? ¿Acaso no iba a encontrarme mil fallos en cuanto estuviéramos a solas? Pues claro... Y eso ha pasado. Se ha dado cuenta de que no soy tan especial, ni tan adorable ni nada. Quizás demasiado tarde para mí. Quizás suficientemente pronto para él.
No lo sé.
Ya no sé nada.

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