Ya lo estoy oliendo... Y sé que sucederá a menos que él descubra que siente algo. Pero lo cierto es que seguramente, ese hombre perfecto, nunca será para mí. Porque mi destino es la soledad, el acabar agonizando mientras escribo.unas memorias que el sepulturero quemará.
Es una buena vida. Pero no es la que me gustaría dusfrutar. Quisiera algo normal y extravagante. Y cada vez tengo más claro que con él no podría porque él sabe qué quiere y yo aún busco a quién querer...
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