domingo, 10 de agosto de 2014

Día 1

Me niego a quererlo. Me niego a seguir teniendo esperanza, a esperar una respuesta.
Tanto tiempo esperando una respuesta, una decisión. Pero, ¿acaso me servirá de algo? No parece que vaya a mover un dedo, a intentar que esto sea algo. No tengo ya ninguna esperanza de verlo un día en persona por haber quedado. Solo me queda esa minúscula opción: una casualidad lejana de la irónica vida en la que lo vea de lejos unos instantes junto a otra. Si eso ocurre, que al menos parezca feliz.
Él dijo que aún debe pensar, no sé qué.
Yo ya no puedo mantener una esperanza que me mata por dentro. No puedo soportar hablarlo, sin saber si ya lo ha decidido o si está más cerca. Algo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario