sábado, 31 de agosto de 2013

Cuando me pongo las deportivas y salgo a correr me siento... rara.
¿Soy realmente yo la que está corriendo? ¿No será más bien una película americana?
Y entonces despierto y me doy cuenta de que no estoy en la Gran Manzana, sino a las afueras de mi barrio en un parque lleno de los restos del botellón de ayer...
Esos chavales que beben por placer, por olvidar, por hacerse los guays... nunca llegué a entenderlo, por eso no me gusta. Y nunca me gustará.

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