sábado, 24 de agosto de 2013


Recuerdo un día en quinto o sexto de primaria, el profesor de matemáticas dibujó una línea recta en la pizarra y después una que empezaba y terminaba en el mismo sitio, pero curva. Entonces preguntó cuál era más larga.
Sí, ahora lo veis muy claro, la curva lo es. Yo también lo vi así, pero mis compañeros no.
Todos, absolutamente todos, dijeron que eran iguales. Yo en cambio defendí mi opinión.
De ello aprendí que a veces la mayoría no tiene razón. Que hay que luchar por lo que uno cree, sin importar cuántos estén en tu contra. Porque a la hora de la verdad son tus verdaderos amigos los que te quieren aceptan tal y como eres y con tus opiniones.


No hay comentarios:

Publicar un comentario