Me lo está diciendo una y otra vez: no será posible. No importa si lucho o si renuncio. Yo para él soy un entretenimiento, nada más. Así que tenía razón otra vez...
Pero al mismo tiempo hay hechos que aparentan algo más. Un cariño que no suele provenir de la amistad. Pero, ¿y si en su caso proviene de ahí, sin más? ¿Y si sólo es una más de las diferencias entre nosotros?
Está en su derecho de no querer hablar. Y yo no puedo hacer nada.
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