Si hay algo que no entiendo de mi vida no es la simplicidad que tengo.
La gente no comprende ni aunque se lo expliques, ni aunque te desangres en su presencia, ni aunque te desgarres y te dejes manipular sólo para que crean que pueden y después demostrar que cada palabra es cierta.
La mentira, últimamente, me rodea. Yo sigo luchando por la verdad y sigo viendo que mi postura es la que me gusta. No sé si es la correcta siempre, pero es la que me granjea buenos y fieles amigos y una conciencia tranquila. Así que seguiré.
lunes, 3 de febrero de 2014
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