Se atrapan más moscas con miel que con vinagre.
Es un dicho español. Quiere decir que si eres amable y pides las cosas educadamente vas a conseguir que los demás te ayuden y todo será más fácil. Lógico, ¿no?
La verdad es que el problema se presenta cuando lo quieres llevar a la práctica.
Siempre hay algo que nos molesta (Flanders es el ejemplo que me viene a la cabeza) y que nos hace perder el orden y la calma que se supone debemos transmitir a los demás.
Pero no somos robots. Ni máquinas. Somos humanos con sentimientos profundos y a veces no podemos impedir dejarnos llevar por ellos. Por eso gritamos y decimos cosas que hieren a quien las escucha. Y por eso lloramos, reímos, consolamos, animamos y somos empáticos.
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