lunes, 22 de julio de 2013

The Purge, una noche al año las personas pueden desencadenar su odio y matar o maltratar a quien quieran. Dura 12 horas y lo que ocurra se queda en esa noche.
Básicamente es legalizar los actos más crueles que el ser humano puede hacer.
Creo que yo soy incapaz de matar. Al menos ahora. Podría ocurrime algo que me obligara a elegir entre mi vida y la de otro y decidiera salvarme yo, pero eso no ha sucedido, así que... Aún no lo sé.
No me gusta el dolor ni el sufrimiento, no me gustan las agujas (las tengo pánico) ni los cuchillos. Yo sería la que taponara la herida y la mataran por la espalda. La que grita ¡PARA! para que no lo maten.
Yo soy la que grita ¡AY! incluso cuando yo no fui la que se ha caído o dado un golpe o algo, incluso aunque sólo lo esté viendo en la distancia y ni el herido haya dicho ni una palabra de dolor. Y soy la que cuando en una película ve cómo se clavan algo o cortan su propio cuerpo instantáneamente debo presionar en la misma zona (pero en mi cuerpo) como para parar la hemorragia. Y a veces me dejo las manos blancas.

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