Me río sarcásticamente de la mujer del espejo, esa pobre ilusa idealista que aún cree en la bondad del ser humano.
Idiota.
¿No te das cuenta que es mentira? Que no existe el bien. Que no puedes esperar que todo lo que das te sea devuelto, porque para las personas como tú eso nunca sucede.
Despierta.
Si das todo, no recibirás nada. Que estar ahí, siempre, para ayudar y apoyar y escuchar y solucionar problemas, no sirve.
Si estás cada vez que te necesitan, siempre te necesitarán y nunca estarán disponibles para ti.
Si ayudas, nunca te ayudarán, pues se harán dependientes.
Si apoyas, te demostrarán que sus deseos y sueños son más importantes y serás relegada a un utensilio más.
Si escuchas, siempre tendrán algo que contar.
Si solucionas sus problemas, no quedará tiempo para los tuyos.
Pero no todos son así, juro que existen personas que te devolverán todo lo que las des. Apenas son el 2% de la humanidad, por eso, si encuentras a una, sé un poco egoísta y no la dejes escapar.
Y a todos los demás, aprende a no darles nada que no se merezcan, porque te comerán las entrañas si es nesario y tomarán más de lo que tú les ofreces, pues se creen con derecho. Y...
«No soy así. No puedo serlo.
Acéptalo.
Si me necesitan, ahí estaré.
Si desean contar cosas y desahogarse, escucharé. Aunque sea mil veces lo mismo.
Siempre los apoyaré y ayudaré.
Porque yo sé lo que es estar sola, y no es agradable. Nadie debería sentirse así nunca.
Si puedo paliar esa sensación, lo haré, aunque después sea yo quien la sienta multiplicada por mil.
Y no me arrepiento.»
Eres demasido ilusa, valiente, inocente y estúpida. Pero llevo toda mi existencia contigo. Así que, por ahora, dejaré que sigas siendo masoquista.
Tonta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario